Unidad de VIH del Hospital Dr. Lucio Córdova; trabajo colectivo, gestión y calidad

Unidad de VIH del Hospital Dr. Lucio Córdova; trabajo colectivo, gestión y calidad

Con apoyo y acompañamiento constante complementan el diagnóstico y tratamiento adecuado de pacientes derivados de otros centros de la red asistencial.

Por Myriam Fernández Fotos Roberto de la Fuente

 El trabajo en equipo es una pieza clave en el diagnóstico, tratamiento y apoyo al paciente VIH. Un buen ejemplo de ello es la labor que desarrolla la Unidad de VIH del Hospital de Enfermedades Infecciosas Dr. Lucio Córdova, que dirige el Dr. Nell Picó.

En la Unidad de VIH, que ya cumplió 12 años de vida, “desde el primer momento se pensó en un modelo integral, donde conviven médicos de la especialidad, una matrona, una asistente social y una psicóloga”, asegura el Dr. Picó. El equipo se reúne varias veces al mes, lo que “nos permite tomar decisiones dirigidas a mejorar la atención al paciente”, precisa el médico familiar.

Como jefe del programa VIH, el Dr. Picó destaca que en su afán de mejorar la atención al paciente “este equipo tiene claras las metas y desarrolla un trabajo integral desde todos los puntos de vista, biológico, psicológico, social y económico”.

Dr. Neil Picó, jefe Unidad de VIH de Hospital Dr. Lucio Córdova

Muchos de los pacientes que ingresan al Hospital Dr. Lucio Córdova son pacientes VIH, intervenidos con diagnósticos realizados en su Laboratorio  Clínico, considerado un centro de referencia nacional para analizar lo que es carga viral, específicamente de muchos hospitales públicos de la red. “Esto nos ha permitido tener un crecimiento en la calidad y la atención al paciente, porque los resultados obtenidos no demoran mucho lo que permite al clínico dar una respuesta más favorable, rápida, para un tipo de paciente que en ocasiones necesitamos intervenir de inmediato”, explica el Dr. Picó.

El Laboratorio de Microbiología y Medicina Molecular del Hospital Dr. Lucio Córdova es el primer laboratorio de especialidad de la Red Pública dirigido a satisfacer las necesidades de apoyo diagnóstico y monitoreo de patologías infecciosas. Se ha convertido en el Centro de referencia Clínico para las patologías AUGE de VIH/SIDA y Hepatitis Virales (VHB y VHC) del país, entregando resultados de las canastas de exámenes de diagnóstico y monitoreo para toda la red nacional.

Crecimiento

El 30% de los pacientes llega al hospital derivado de otro centro hospitalario como estudio para síndromes febriles específicamente. Cuando se hace la revisión y se buscan las causas de estos síndromes febriles, al 95% o 96% de los pacientes se les hace la serología VIH, que “está dentro de lo que solicitamos como screaming, siempre pidiéndole al paciente la conformidad para hacerse el examen. No es llegar y tomarle la muestra, tenemos consentimientos informados para ELISA, donde explicamos al paciente”, señala el Dr. Picó.

Este último año fue muy especial para la unidad de VIH, porque si bien desde el 2010 el ingreso de pacientes venía creciendo de forma progresiva hasta llegar a los 90, el 2016 “lo cerramos con 220 pacientes nuevos. Se habla de un 45% de diagnósticos nuevos, un crecimiento que para nosotros indica que estamos haciendo muy bien las cosas. Estamos tratando de mejorarlas sí, aunque igual hay momentos en que nos quedamos cortos frente a las situaciones que se nos presentan”, reconoce el médico de familia.

Con trabajo colectivo, gestión y calidad, el equipo que es integral realiza varias intervenciones, desde el mismo rescate por parte de la asistente social y de la psicóloga en la detección de abandonos, tanto así que “nosotros consideramos abandono cuando los pacientes ya tienen tres meses sin retirar el tratamiento. Le hacemos un cruce entre datos de farmacias, quienes llevan todas las estadísticas, para así comenzar a hacer el rescate y ver qué está pasando, dónde está, qué sucede”, explica.

El apoyo y el acompañamiento son dos tareas primordiales para el equipo, porque “cuando alguien tiene un proceso infeccioso, tipo VIH en etapa SIDA les significa un golpe fuerte dentro de lo que es su ambiente social, laboral y familiar, que no les permite crecer. Digo social, porque nuestra sociedad en realidad no está lista, no está preparada para aceptar este diagnóstico, si nos comparamos con Europa donde se habla más libremente de lo que es el VIH”, cuenta el Dr. Picó.

Conciencia

Si bien estar contagiado con el virus del VIH ya no es sinónimo de muerte y hoy se la considera una enfermedad crónica, “no se habla de ella normalmente como se habla de una hipertensión o una diabetes debido a que aún persisten  prejuicios, porque no se ha hecho conciencia en la sociedad sobre su realidad actual”, advierte el especialista, quien, asimismo, destaca una mejor actitud en los adolescentes, quienes “según las últimas encuestas de crecimiento de la población se están haciendo más exámenes de VIH, porque saben del riesgo que están teniendo. Ellos están aprendiendo que deben hacerse un examen para saber si se está infectado, tienen más conciencia de esto y no discriminan”, agrega.

Como experto en el tema el Dr. Picó está a favor de realizar cuántas campañas de prevención sean necesarias, especialmente entre la población de mayor riesgo, sin embargo, hay un sector en el que “no hemos hecho mayores intervenciones. Son mujeres que tienen sobre 40 años, que se separaron, buscan una nueva pareja y no se cuidan. Además, en la sociedad latinoamericana la mujer es la que lleva a los niños, la que motiva a todos a luchar y acompaña a su marido con VIH hasta el último, descuidando y abandonando su terapia, por eso la mortalidad de la mujer es un poco más alta debido a que se dedica a cuidar a los demás”, cuenta.

En respuesta a ello “creamos un Poli de la Mujer, que está dedicado a acompañar a las mujeres a hacerse exámenes preventivos como el Papanicolau, y a las embarazadas. Posterior al embarazo, en el postparto, no para que cuide al bebé, porque ello corresponde a Pediatría, sino para indicarles y recalcarles de no entrar en la lactancia, de que vayan a los controles con nuestra matrona y así permitirles que tengan una buena adherencia al tratamiento que se les da”.

También, “tenemos la consejería a parejas cuando quieren tener bebés, que es algo complicado, pero si uno quiere lograr que un paciente sea funcional, que se integre a la sociedad, no puedes coartarle. Si es una pareja joven, si están formándose y peor si son cero discordantes, la verdad es que con los tratamientos actuales hemos logrado muy buenas respuestas”.

El Dr. Picó plantea la necesidad de lograr que la sociedad conozca un poco más de esta enfermedad, que debiera entrar en el programa de enfermedades crónicas, y que ya no necesitamos una intervención de la subespecialidad de infectología, sino que puede ser atendido por otros médicos, como el de familia.

Tratamiento

“Tratamos de ver todos los aspectos a objeto de buscar el tratamiento más adecuado al perfil del paciente, para lograr una mayor adherencia. No simplemente decir esta es la mejor terapia para este, sino que analizar varias situaciones, y eso lo hacemos en las reuniones de terapia, todos los lunes, con el equipo integrado por laboratorio, infectólogo, químicos farmacéuticos, una matrona y yo, donde podemos decidir cuál será la mejor terapia, cómo seguirla, còmo continuar con una adherencia adecuada”, explica el médico de familia.

Si a un paciente se le detecta el virus antes del año, tendrá una mejor respuesta en su sistema inmunológico. Actualmente se le ofrece al paciente el inicio de una terapia, con lo que evitará que se invadan otros órganos. Eso depende del diagnóstico, por ello es importante detectar el virus lo antes posible. “Una buena medida sería ponerlo como un examen preventivo, diseñado, que se realice todos los años. Y eso permitiría obtener diagnósticos precoces que pueden prevenir el gasto después en hospitalización o una infección más severa. Pienso que deberíamos ponerlo como un examen de prevención y no dejarlo como última opción”, dice el Dr. Picó.

Cuando se diagnostica el VIH se produce un trastorno del ánimo. “No lo hemos cuantificado, pero una vez aplicamos el test de depresión de Goldberg a casi 50 pacientes, 46 de ellos tenían un puntaje alto de trastorno depresivo severo que tuvimos que derivar, prevenir, hacer acogida, otros con ideación suicida que la psicóloga derivó a Psiquiatría. El resto eran principalmente trastornos moderados y leves”.

Un paciente sin tratamiento adecuado desarrolla en algunos años “una encefalopatía que es multifocal progresiva. Es una destrucción del sistema nervioso central por invasión del mismo virus que altera la estructura del cerebro. Por eso se trata de hacer un diagnóstico precoz para evitar que los  órganos se vayan deteriorando. Le sumas todos los trastornos del ánimo que venía arrastrando el paciente por una vida un poco complicada. Hablamos de un paciente que ha tenido tendencias sexuales no aceptadas por la sociedad, ya sea por tendencia sexual homosexual, lesbianismo; que no fue aceptado por sus padres, por sus compañeros ni en la sociedad en la que se mueve, eso causa estrés y encima transgrede el otro estrés del diagnóstico, una infección”, concluye el Dr. Picó.

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