Hepatitis C: Una enfermedad silenciosa y subvalorada

Hepatitis C: Una enfermedad silenciosa y subvalorada

Considerada por la OMS como una “bomba de tiempo viral”, puede tardar décadas en manifestarse de manera aguda o crónica, desarrollando la mayoría de los infectados cirrosis hepática o carcinoma hepatocelular. En nuestro país, aproximadamente 50 mil personas estarían infectadas, pero sólo entre el 5% y 10% han sido diagnosticadas.

Por Vicky Abarca

 

Según la Organización Mundial de la Salud, se calcula que en 2015 existían a nivel mundial 71 millones de personas infectadas con el virus de la hepatitis C, de las cuales sólo el 20% (14 millones) estaban diagnosticadas y el resto desconoce que son portadores. Ese mismo año, agrega el informe, se inició el tratamiento en el 7,4% de los casos diagnosticados (1,1 millones); en 2016 se trataron 1,76 millones de personas más, con lo que la cobertura mundial del tratamiento curativo subió al 13%, guarismo que deja en evidencia que si bien el acceso al tratamiento ha mejorado, éste sigue siendo limitado, en razón que aún resta mucho por hacer para alcanzar la meta que se ha propuesto la OMS de aquí al 2030: lograr una cobertura terapéutica del 80%. Entre Asia y África es donde se concentra la mayor parte de los contagiados con este virus.

Cifras irreales

Dr. Francisco Fuster, gastroenterólogo y hepatólogo del hospital gustavo Fricke
de Viña del mar

Similar a lo que sucede a nivel mundial, es la situación que se vive en nuestro país con el VHC. Según el Dr. Francisco Fuster, gastroenterólogo y hepatólogo del Hospital Gustavo Fricke de Viña del Mar, la magnitud de la enfermedad en Chile es un problema importante pero subvalorado, en razón que el diagnóstico no se ha hecho de manera extensiva a toda la población que lo requiere. Estimativamente, 50 mil personas estarían infectadas con el virus, de las cuales sólo entre el 5% al 10% han sido diagnosticadas a la fecha. Por lo tanto, “las cifras que tenemos son muy irreales respecto del número de pacientes que tenemos con hepatitis C”, comenta el especialista.

Lo anterior, explica, debido a que el examen no se ha puesto a disposición de todos los médicos del servicio público de salud. “La gente en los consultorios, servicios de urgencia u hospitales no tiene acceso a pedir la serología de hepatitis C, tienen que mandar a interconsulta para que un especialista los vea, con lo cual muchos pacientes se pierden en el camino, ya sea porque no les interesa, no conocen el tema, no insisten o simplemente porque las listas de espera para especialistas en este país son eternas”.

“Es un problema real”, asegura y “en este momento un número importante de las personas que se trasplantan de hígado son por hepatitis C; un número importante de personas que fallece por cirrosis o complicaciones son por hepatitis C, pero probablemente ese número es mucho mayor de lo que realmente vemos, porque el diagnóstico no ha sido extendido a todo el mundo”.

En Chile, principalmente en la población de más de 45 años, se concentran los portadores de hepatitis C, por lo cual se sugiere la necesidad de realizar un screening a partir de esa edad. Sin embargo, el Dr. Fuster comenta que no han logrado que la autoridad sanitaria tome la iniciativa al respecto.

“Habría que preguntar a las autoridades por qué no han tomado cartas en el asunto, pero lo más probable es que tenga que ver con razones de costo, en el sentido de que es un tratamiento caro y si se saca del anonimato a 50 mil pacientes con hepatitis C, que es lo que se estima que existe, costaría mucho dinero para el Estado, pero esa es una suposición nuestra. Habría que preguntarle a la autoridad por qué no ha tomado las medidas para hacer algo similar a lo que se está realizando para el virus VIH, que se divulgó el test rápido en los consultorios y servicios de urgencia. Lo mismo podría hacerse con la hepatitis C”.

Inmigrantes

Chile es el país latinoamericano donde más ha aumentado la inmigración. De acuerdo a recientes cálculos del Departamento de Migración y Extranjería la población de inmigrantes podría acercarse a las 600 mil personas, provenientes mayormente de República Dominicana, Colombia, Haití, Perú y Venezuela.

No obstante, el creciente número, su presencia en nuestro país no ha sido determinante en el aumento de casos de hepatitis C. “Hasta aquí no ha sido significativo en el sentido que si bien otros países tienen estadísticas con cifras mayores a las nuestras -como por ejemplo los países asiáticos o algunos países de Latinoamérica y el Caribe- hasta ahora en los servicios públicos no vemos un aumento significativo de casos de la mano de extranjeros, quizás porque el examen no está disponible y por lo tanto es difícil hacer el diagnóstico en los centros primarios de salud”, afirma el Dr. Fuster.

Consultado acerca de qué países provienen específicamente los escasos pacientes extranjeros que han atendido con esta enfermedad, precisa que “no le puedo hablar de un tema tan sensible sobre el cual no hay ningún estudio al respecto. Es muy delicado hablar de inmigrantes y enfermedades infecto-contagiosas, sobre todo si no hay datos reales, válidos y técnicamente bien desarrollados”.

Consecuencias

Según datos de la OMS, cada año fallecen cerca de 400 mil personas debido a la hepatitis C, sobre todo por cirrosis y carcinoma hepatocelular.

Se estima que la tasa de mortalidad por cirrosis hepática en Chile es una de las más altas del mundo: sobre 20 por 100 mil habitantes. En los países desarrollados en general está bajo los 10 por 100 mil.

De los que contraen el virus, entre un 20% a 30% de los infectados  desarrollaría cirrosis y de esos, un 3% al año podría tener hepatocarcinoma.

“Actualmente con el tratamiento de la hepatitis C se logra que muchos de estos pacientes no lleguen a la etapa de trasplante. Por eso es importante el acceso a las terapias que hoy día, afortunadamente, ya se cuenta con ello y si bien no de manera expedita y directa, la mayoría de pacientes con cirrosis se están tratando en la red pública y con ello, deteniendo su avance y evitando muchas veces el trasplante”.

Vías de contagio

La principal vía de contagio es la sanguínea, a través de transfusiones de sangre o procedimientos médicos de enfermería, especialmente antes de que la serología estuviera disponible en los bancos de sangre de nuestro país.

“En la actualidad la transfusión es segura en nuestro medio, pero hay que tener cuidado en los procedimientos realizados que implican romper la barrera defensiva de nuestro organismo. En ese sentido, el piercing, el tatuaje y la acupuntura son métodos que eventualmente podrían transmitirlo. También se ha visto en escasos porcentajes por vía sexual y también bajo el 2% a 3% se podría transmitir a través del parto, desde la madre al hijo. Asimismo, la drogadicción endovenosa es una vía poco frecuente en nuestro medio”, explica el Dr. Fuster.

Tratamiento

La hepatitis C no siempre requiere tratamiento, porque en algunas personas la respuesta inmunitaria eliminará la infección espontáneamente y otras con infección crónica no llegan a presentar daño hepático.

En los últimos años ha surgido una nueva familia de antivirales (denominados antivirales de acción directa) más cómodos para el paciente, seguros y con tasas de curación superiores al 90%.  “Son tratamientos que duran entre 3 y 6 meses, dependiendo del tipo de virus que la persona tenga. Son orales a diferencia de antes que eran inyectables y con muy pocos efectos colaterales ya que la persona puede seguir haciendo su vida normalmente”, afirma el especialista del Hospital Gustavo Fricke.

Respecto de la incorporación de las nuevas drogas a la canasta Ges, que curan en un 96% la hepatitis C, el Dr. Fuster se mostró confiado que en marzo de 2018, “como la autoridad nos ha prometido”, se incorporen definitivamente a la canasta de tratamiento de pacientes con esta enfermedad.

“Por ahora lo que tenemos es la posibilidad de un mecanismo que se llama Solicitud de Auxilio Extraordinario para compras de medicamentos de alto costo. Solicitar la compra de medicamentos para los pacientes que lo requieren de manera más urgente y que no pueden esperar al próximo año. Es así como estamos tratando y hemos tratado un grupo importante de nuestros pacientes con cirrosis, especialmente aquellos que ya tienen cirrosis más avanzada”.

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