EL TABAQUISMO YA ES UNA ENFERMEDAD, Y TIENE EFECTOS DIRECTOS EN EL AVANCE DEL CÁNCER DE PULMÓN

EL TABAQUISMO YA ES UNA ENFERMEDAD, Y TIENE EFECTOS DIRECTOS EN EL AVANCE DEL CÁNCER DE PULMÓN

Expertos advierten sobre tabaquismo y efectos directos en cáncer de pulmón

Hoy, cuando se discute las mejores fórmulas para financiar la futura Ley del Cáncer (entre ellas justamente impuestos al tabaco), expertos advierten de la importancia de la prevención de este mal hábito, como también de establecer un marco legal para que esta ley se adecúe a la realidad del país.

A nivel mundial, se estima que en 2018 se presentaron 2 millones nuevos de casos de cáncer de pulmón, de los cuales 1,7 millones no sobrevivió. 

Chile es un país de fumadores y, por lo tanto, no está exento de seguir la tendencia mundial que posiciona al cáncer de pulmón como el de mayor incidencia y mortalidad en el mundo. Al día de hoy, el 31% de los chilenos ha fumado en el último año. De hecho, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) advierte que ésta es precisamente la enfermedad que registra la mayor mortalidad en nuestro país, responsable de 3.581 muertes el año pasado (13,3% de todos los cánceres), superando al cáncer de estómago, que dejó 3.478 personas fallecidas por esta causa.

El primer paso para combatir estas lamentables cifras, explican los expertos, es asumir que el tabaquismo no es un hábito, es una enfermedad, ya que la adicción al tabaquismo se ha vuelto genética y hay factores que predisponen a la adicción a la nicotina, una de las sustancias más adictivas que existen, incluso tanto como la heroína.

Una directa relación entre la incidencia y la mortalidad

A nivel mundial, se estima que en 2018 se presentaron 2 millones nuevos de casos de cáncer de pulmón, de los cuales 1,7 millones no sobrevivió. Para el doctor mexicano Oscar Arrieta, jefe del Laboratorio de Oncología del Instituto Nacional de Cancerología (INCan) de México y profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma del mismo país, “esto demuestra la directa relación que hay entre la incidencia y la mortalidad, lo que se explica en que este tipo de cáncer se detecta en etapas muy avanzadas, generando decesos al poco tiempo después de diagnosticada la enfermedad”.

“En el mundo, el promedio de detección del cáncer de pulmón en etapas tempranas -o posiblemente curables- es entre 15 y 20%. Sin embargo, en Latinoamérica la cifra no supera el 5% de todos los casos”, explica Arrieta. Esto tiene que ver con el llamado “sistema de referencias”, que se refiere al tiempo que pasa entre que un paciente presenta síntomas y que éste va a un servicio de oncología de tercer nivel para tratar su cáncer, lo que, en Sudamérica al igual que Chile, fluctúa entre 4 a 5 meses. “En ese tiempo el tumor desarrolla metástasis”, explica el especialista mexicano.

Un segundo factor es la carencia de tamizaje que evidencia Latinoamérica. Esta es una prueba que se utiliza para la determinación precoz de enfermedades y que permite conocer la posible prevalencia de una patología que afecta a la población. “Mientras que para el cáncer de mama se requiere 1.500 mastografías para salvar la vida de una mujer, sólo se necesitan 350 tomografías de tórax para salvar la vida de un paciente de cáncer de pulmón”, agrega Arrieta.

Prevención y su tratamiento

Dr. Francisco Arrieta

Dr. Francisco Arrieta

En términos de prevención, el doctor aduce que lo principal es la “prevención primaria” sobre el tabaquismo. “Luego está la prevención secundaria, que es poner condiciones para que los pacientes dejen de fumar. Las clínicas de tabaquismo tienen una baja tasa de éxito, del 16 al 20%, y existen medicamentos que mejoran esta tasa, pero la idea es que la gente se dé cuenta que si deja de fumar automáticamente baja sus probabilidades de generar un cáncer y otras enfermedades”. La evidencia demuestra que, si un paciente deja de fumar 20 años, el riesgo de cáncer de pulmón es casi como si no fumara. En los primeros 5 años sin fumar, el riesgo casi se reduce a la mitad, afirma Arrieta.

En términos de tratamiento para el cáncer de pulmón, el Dr. Francisco Orlandi, jefe de la Unidad de Medicina Oncológica Cáncer Pulmonar del Instituto Nacional del Tórax, reconoce que hay avances en esta área, especialmente lo que ha mostrado la inmunoterapia. “Un tratamiento que, a diferencia de la quimioterapia que “destruye” todo el sector afectado por células cancerosas, aprovecha al propio sistema inmunitario del paciente, despertándolo y ayudándolo a reconocer las células anormales mutadas -que tienen la capacidad de esconderse del sistema inmunológico- para así atacar directamente al tumor”, explica, y agrega que “hay casos de cáncer de pulmón tratado con inmunoterapia que se les había diagnosticado un plazo menor a ocho meses de vida, y que han logrado sobrevivir -y de buena forma- hasta tres años después de realizado el fatal diagnóstico”.

Este tipo de terapias existen en Chile, pero para que se apliquen es necesario “mantener técnicamente actualizados a los equipos de oncólogos respecto a las últimas terapias contra el cáncer de pulmón, para poder ofrecer terapias adecuadas a cada persona y, obviamente, lograr cobertura para éstas, lo que hasta el día de hoy no existe directamente” explica el médico.

Nuestra realidad hoy: Falta una fórmula que financie la Ley de Cáncer

“Si tomamos en cuenta que el 90% de este tipo de cáncer está ligado al tabaquismo, es imprescindible tomar medidas a nivel país. Especialmente en las edades de inicio de este hábito. Por esto una Ley del cáncer es un avance, pero es sólo el inicio”. aseguró Orlandi.

Una de las fórmulas que hoy se baraja es precisamente subir el impuesto al tabaco -al igual que a los azúcares y al alcohol-, medida que ha tenido éxito en otros países, pero en generar recursos para patologías que no necesariamente son el cáncer de pulmón, ya que ésta sufre el estigma de ser considerada “una enfermedad que el fumador se buscó, siendo que no es así”, detalla Arrieta.

Dr. Francisco Orlandi

Dr. Francisco Orlandi

Otra medida fundamental es destinar recursos a la prevención y “crear las condiciones para dejar de fumar”, y asumir que, si tomamos medidas hoy, serán nuestros hijos quienes vean resultados en 20 o 30 años después. También, por ejemplo, “facilitar la participación de pacientes de cáncer de pulmón en lo que son los ensayos clínicos con terapias de vanguardia”, agrega Orlandi, ya que hoy, en promedio, en Chile esta patología aparece a los 65 años y más del 50% de los pacientes son diagnosticados en etapas avanzadas, lo que complica y encarece mucho su tratamiento”, afirma.

Otro punto relevante es la enseñanza de la Oncología como una cátedra de pregrado en Medicina y otras carreras de la salud, pues hoy aún no existe un curso que permita que los médicos generales hayan aprendido a reconocer y diagnosticar estas patologías. “No se puede exigir que alguien sepa lo que no se le ha enseñado” concluye Orlandi.

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