Cáncer de colon en Chile podría aumentar hacia el 2030

Cáncer de colon en Chile podría aumentar hacia el 2030

Cirugías y procedimientos no urgentes han sido postergados debido a la pandemia y la Sociedad Chilena de Gastroenterología sugiere acelerar mecanismos alternativos para la detección precoz de cáncer colorrectal. Más del 90% de este cáncer afecta a personas mayores de 50 años, no obstante pruebas de sangre oculta con determinación inmunológica fecal podría ser un efectivo biomarcador. Chile es el tercer país con mayor riesgo de cáncer de colon en Latinoamérica.

Por Andrea Riquelme, periodista Revista In Vitro

Según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), al año 2030 aumentarán anualmente a 2.2 millones los casos diagnosticados y a 1,1 millón las muertes por cáncer de colon, tendencia que la Sociedad Chilena de Gastroenterología (SChGE) intenta revertir a tiempo, considerando que los países en desarrollo como Chile, concentran el 45% de los casos. Los especialistas enfatizan la necesidad de realizar endoscopías preventivas a los 45 años y solicitar otros biomarcadores de cáncer menos invasivos. El cáncer de colon elevaría su incidencia ubicándose como el primer cáncer digestivo más frecuente en Chile.

El Dr. Robinson González, presidente de la SChGE, señala que por la evolución de la pandemia de Covid-19, se verán postergados los procedimientos no urgentes, durante el 2021, abriendo una nueva curva de casos de cáncer digestivos, entre ellos el colorrectal, los que serán detectados en etapas más avanzadas, aumentando el riesgo de muerte. “Sin importar las variables sanitarias como es esta pandemia, la tendencia de aumento de cáncer colorrectal en Chile nos obliga a desplegar una estrategia preventiva oportuna y es entonces donde surgen otras opciones menos invasivas y sencillas, que podrían alertar al equipo tratante, de ciertos indicadores asociados al cáncer y así iniciar un tratamiento o cirugía más tempranamente. Entre 1990 y 2017, Chile pasó de 13.4 a 22 casos por cada 100 mil habitantes en su incidencia, y de 10.7 a 12.5 en su mortalidad”.

La Sociedad Chilena de Gastroenterología y su filial Asociación Chilena de Endoscopía Digestiva (ACHED), en consonancia con la experiencia internacional, han sugerido no realizar procedimientos electivos como son aquellas endoscopías de seguimiento o control, y concentrar esfuerzos en los procedimientos de urgencia o impostergables por la posibilidad de cambiar en forma importante el manejo del paciente con el resultado de estos exámenes, respetando las debidas precauciones tanto para el personal clínico como para los pacientes.

Colonoscopía (procedimiento)

La evidencia clínica confirma que el envejecimiento es un factor de riesgo importante en el cáncer colorrectal. Más del 90% de estos cánceres ocurren en personas mayores de 50 años, no obstante, se puede prevenir o detectar en una etapa temprana, gracias a las pruebas de detección como la colonoscopía y la prueba de sangre oculta con determinación inmunológica fecal.

Su tratamiento también ha cambiado identificando dos receptores importantes de la superficie celular: el receptor del factor de crecimiento epidérmico y el receptor del factor de crecimiento endotelial vascular, involucrado en la génesis, crecimiento y diseminación del cáncer colorrectal. Pacientes con histopatología similar pueden tener una progresión y un resultado completamente diferentes dependiendo de sus antecedentes genéticos y epigenéticos.

Si bien en estadio temprano a menudo se cura solo mediante cirugía; o en etapas muy tempranas, solamente con la resección mediante endoscopía, el cáncer colorrectal más avanzado o metastásico generalmente requiere quimioterapia adyuvante adicional o terapia dirigida, ya sea solo o como un tratamiento combinado. Por ende, la detección temprana se vuelve importante para reducir la incidencia y mortalidad de la enfermedad.

Por su parte, a través de las pruebas de tamizaje se alcanzan a detectar trastornos genéticos y/o enfermedades metabólicas, y en el caso del cáncer colorrectal buscan disminuir el riesgo y la mortalidad al detectar y remover oportunamente lesiones precancerosas que tienen un periodo de desarrollo prolongado durante el cual pueden ser identificadas y tratadas. Con la remoción de las lesiones premalignas o pólipos, se evita la progresión a cáncer de colon. El tamizaje o estudio preventivo ha demostrado disminuir la incidencia y mortalidad de la enfermedad, aunque no sería la única variable que explicaría el fenómeno.

En los países con experiencia en programas estructurados de prevención existe un gran debate en torno a: cómo lograr incluir la mayor cantidad de individuos posibles; cuál es la estrategia más costo efectiva; si es necesario disminuir la edad de inicio; si corresponde individualizar el riesgo para determinar si es necesario o no el tamizaje, priorizarlo; y cómo lograr una colonoscopía de calidad.

Si bien las tasas de mayor incidencia ocurren en regiones más desarrolladas en América del Norte, Australia y Europa occidental, en América del Sur se ha registrado un aumento progresivo y Chile no escapa a esta estadística, al igual que en Colombia, Brasil y Ecuador. Los cánceres del tubo digestivo, principalmente de estómago, colon, hígado, páncreas y vesícula, tienen indicadores en alza que mantienen en alerta a las autoridades sanitarias y a la Sociedad Chilena de Gastroenterología.

De la redacción del equipo editorial de revistainvitro.cl