EL PELIGROSO “Dr. Google”

EL PELIGROSO “Dr. Google”

“Buscaré estos síntomas que tengo en internet; así me ahorro una ida al médico… ¡Oh! ¡Es más grave de lo que pensaba, voy a morir…!”

Dr. Ricardo Olguín Leiva

Médico Cirujano – U. De Chile

Cirujano Vascular y Endovascular

En nuestros días, uno como médico, ha pasado a ser “la segunda opinión”. La primera ya se la formó el paciente haciendo una búsqueda de sus síntomas en Google o a través de las redes sociales. Sin embargo, hay un gran riesgo en esto. Cuando un médico necesita encontrar información en internet, existen sitios de búsqueda específicos, muy bien construidos, con acceso a gran cantidad de información comprobable y fidedigna y, aún así, muchas veces uno se encuentra con publicaciones de poca relevancia o bien sin un respaldo estadístico confiable. Imagine usted cuánta menos credibilidad o precisión pueden tener búsquedas abiertas, sin mayor filtro científico en buscadores de uso común como Google. Cuando uno introduce en la barra de búsqueda síntomas o signos de una enfermedad, pueden aparecer decenas de miles de entradas, muchas de las cuales – por no decir la mayoría de ellas – carecen de fuente científica, siendo sólo blogs en que se emiten opiniones o se cuentan experiencias.

Un médico actualizado sabe que incluso la “opinión de expertos” es el material que cuenta con el más bajo nivel de evidencia científica. Así, cuando necesitamos respaldar nuestras investigaciones o presentaciones profesionales, debemos acudir sólo a publicaciones con niveles altos de evidencia, es decir estudios aleatorios con un número considerable de casos y sometidos a un riguroso análisis estadístico. Así y todo, a veces hay publicaciones muy rimbombantes que tienen escaso aporte real. Como podemos intuir, esto es muy lejano alrecurrido y rápido diagnóstico del “Dr. Google”.

Cuidado. No crea todo lo que lee, no consuma información sin filtro, no base sus decisiones de salud en opiniones de otros pacientes ni en experiencias de familiares o amigos. Aunque parezca menos complejo, actualmente, para cada problema de salud, existen especialistas.

A medida que se conoce más de un tema, más específica se hace la Medicina.

No olvide que detrás de cada especialista hay años de formación académica y luego de experiencia, sin considerar además el necesario uso del sentido común y el criterio por parte de un profesional idóneo.

Eso, hasta ahora y por un buen tiempo, no puede ser reemplazado por algoritmos de búsqueda en la red.  “El sentido común es el menos común de los sentidos”, comentaba con frecuencia uno de mis mentores durante mi período de especialización.

Si como médicos pero finalmente seres humanos, pensantes, a veces pasamos por alto el sentido común, hay quienes actúan olvidando el criterio y muchas más veces podemos equivocarnos pese a tener al paciente delante nuestro, sus antecedentes, sus exámenes, imagine cuán peligroso es entregar la respuesta a su problema de salud a un “Dr. Google” que no sabe ni sabrá nunca quién es usted ni tampoco le importará.

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