Dolor neuropático y fibromialgia: Cuando el dolor es más que una sensación

Dolor neuropático y fibromialgia: Cuando el dolor es más que una sensación

Se caracterizan por un dolor crónico y debilitante, que afecta la calidad de vida de los pacientes, y que con diferencias comparten un tratamiento exitoso gracias a un buen diagnóstico.

Por Myriam Fernández

 

El dolor neuropático es un dolor crónico, generado por una disfunción del sistema somatosensorial. La fibromialgia es una patología debilitante caracterizada por un dolor extendido y persistente en las articulaciones, los músculos, los tendones y otros tejidos blandos. Y si bien “la fibromialgia no cabe exactamente en el concepto de dolor neuropático cada día hay más investigaciones que demuestran que sí están relacionadas”, precisa el Dr. Carlos Navarrete, neurólogo de Clínica Dávila y profesor de Neurología de la Universidad de los Andes.

Ambas enfermedades se caracterizan por un dolor crónico y debilitante, que altera sensiblemente la calidad de vida de quienes las padecen y cuyo tratamiento depende de un buen diagnóstico.

Aunque en Chile no hay estudios sobre la prevalencia de fibromialgia en la población, se estima que entre el 2% y el 4% de la población mundial la padece, y que afecta más a mujeres, entre 20 y 40 años, que a hombres en proporción de 9 a 1.

Discordancia

A diferencia del dolor neuropático, que es aceptado por todos los especialistas como una entidad nosológica o enfermedad individual, la fibromialgia presenta una discordancia entre reumatólogos y neurólogos. “La mitad de los neurólogos en el mundo, no solo en Chile, considera que la fibromialgia no existe como entidad nosológica, sino que es un invento que sirve para explicar algo que no tiene explicación”, señala el neurólogo.

La postura del Dr. Navarrete es “un poco más ecléctica. Creo que la fibromialgia sí tiene un espacio como enfermedad nosológica como está definida en términos clínicos. A la persona le deben doler a lo menos 11 puntos gatillos en el cuerpo, tiene síntomas asociados muchas veces a depresión, fatiga y urgencia miccional. Hay alguna evidencia científica, hay estudios publicados de fibromialgia que muestran biopsias de piel, donde la mitad de los pacientes tienen daños en las fibras que conducen al dolor. No se puede decir tan livianamente que la fibromialgia no existe”, agrega.

Según el neurólogo, la fibromialgia “es una entidad reconocida mundialmente por otros especialistas y ello implica ayudar a estos pacientes. En cambio, si uno asume que los pacientes con fibromialgia son pacientes psiquiátricos, que se hacen o no quieren mejorarse como lo he escuchado, uno está prejuzgando el origen de sus síntomas. Uno debe ser objetivo con el paciente y siempre tratar de ayudarlo. Ahora, puede que el paciente necesite a un psicólogo o psiquiatra, igual como lo pudiera necesitar un paciente que tiene úlcera gástrica, migraña, Parkinson o demencia”, explica.

El dolor neuropático es producido por una respuesta anormal o inadecuada del sistema nervioso, debido a una lesión o mal funcionamientos de las células nerviosas. Puede ser causado por un Herpes Zoster, polineuropatía, traumatismo o accidente vascular encefálico, entre otros.

Diagnóstico

En ambas enfermedades es clave un diagnóstico certero, apoyado por exámenes, para descartar otras posibles causas. En el caso de la fibromialgia el diagnóstico se dificulta, porque “existe el prejuicio que cuando una persona tiene dolor y todos los exámenes le salen normales, la gente piensa -el jefe, los compañeros de trabajo- que la persona se hace la enferma para faltar al trabajo o buscar una compensación económica”. El Dr. Navarrete destaca nuevas tecnologías, como la “resonancia funcional en el cerebro, con la cual se ha demostrado que el cerebro brilla, metabólicamente hablando, cuando hay fibromialgia en diferentes partes, que no es lo mismo que una persona que tiene otro tipo de dolor o está simulando”.

Dice tener “muchos pacientes con miastenia, esclerosis múltiple, que también se demoraron años en hacer un diagnóstico como en la fibromialgia. Pasa en muchas otras enfermedades, porque a veces el paciente no ayuda al médico, está más centrado en llevar exámenes y no en contar sobre lo que siente. Para hacer un buen diagnóstico hay que escuchar al paciente. No puedo renunciar a mi función como especialista. Si me piden que vea a un paciente en quince minutos le digo que no y me voy a mi consulta. Para ver por primera vez a un paciente neurológico necesito entre 45 y 60 minutos”, asegura.

Las características de estas patologías requieren estrategias terapéuticas específicas para cada paciente, con medicamentos cuyos mecanismos de acción son efectivos en ambos casos. Se usan antiepilépticos, antidepresivos, anestésicos, ansiolíticos y otros. Es el caso de la pregabalina, diseñada para el dolor neuropático y aprobada por la FDA para el tratamiento de la fibromialgia.

A juicio del Dr. Navarrete, cuando “hablamos de dolor neuropático y fibromialgia debemos introducir un concepto fundamental, el efecto placebo, que usamos los neurólogos y que tiene implicancias éticas y filosóficas. Si uno le dice al paciente que le dará un placebo, el efecto se pierde. Por otro lado, existe una ley de derechos y deberes del paciente, que exige que el paciente debe estar informado de cuáles son los efectos colaterales de lo que está tomando”.

“El efecto placebo en los pacientes neurológicos alcanza al 70% de curación”, afirma el Dr. Navarrete, quien recuerda que “el analgésico más potente usado contra el dolor es la morfina. Son las llamadas endorfinas, que nuestro cerebro usa para manejar el dolor y evitar que el dolor se convierta en crónico”.

Así como hay médicos que “discriminan a la gente con dolor crónico, porque sienten que no los pueden ayudar ya que los exámenes salen normales, hay otros que están dispuestos a tratarlos. Hay que centrarse y tratar a cada persona en forma individual”, señala el especialista.

Para el tratamiento del dolor neuropático y la fibromialgia hay medicamentos aprobados como la pregabalina. “En el dolor neuropático está demostrado que se produce una descarga anormal del nervio, como una convulsión, entonces se requiere de más dosis para bloquear los canales que producen estos impulsos”, indica el neurólogo. En cambio, “en la fibromialgia, el problema más parece ser del nivel de organización y de inhibición central del dolor, un mecanismo diferente que requiere de menos dosis. Esa es la diferencia”, agrega.

“Tengo pacientes diagnosticados con fibromialgia y que se han mejorado. Tengo otros que han sanado y permanecido así por años y después han recaído. Es un error decir que son para toda la vida”, concluye el especialista.

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