Alzheimer: Una enfermedad que nos obliga a ser humanitarios.

Alzheimer: Una enfermedad que nos obliga a ser humanitarios.

Si bien no tiene cura, hay factores asociados al estilo de vida de las personas que permiten prevenir el riesgo de padecer una patología progresiva, degenerativa e irreversible y que se incrementa con la edad.

Por Revista Invitro

La Organización Mundial de la Salud(OMS) incluyó el Alzheimer como la causa más común de las demencias en el 70% de los casos, afectando a 47,5 millones de personas en el mundo, cifra que se estima aumentará a 135,5 millones para el 2050. El Alzheimer es una enfermedad de origen desconocido generada por una destrucción de las neuronas, que provoca un deterioro progresivo, degenerativo e irreversible del cerebro ocasionando desorientación, debilidad, demencia y una muerte intelectual que va desde la pérdida absoluta de memoria hasta el olvido de funciones básicas del organismo propias de la supervivencia.

“Solamente el 10% de los Alzheimer se atribuyen a la herencia. El 90% de los casos no se sabe por qué da Alzheimer, pero se cree que es porque hemos alargado mucho la vida”, afirma el Dr. Pedro Jiménez, neurólogo del Hospital Militar de Santiago. “Sí se sabe que a mayor edad de la población hay más personas con Alzheimer. A medida que envejecemos todos vamos teniendo decaimiento en nuestra actividad cerebral, nos ponemos más lentos, con algunas fallas en la memoria, pero eso tiene cierto nivel o medida, que no alcanza a caer en el rango de demencia y se llama deterioro cognitivo leve”, explica el especialista.

Sabemos muy poco del Alzheimer, porque “si tenemos 20 teorías es porque no sabemos”, subraya el neurólogo. Entre las posibles causas están la destrucción del sistema colinérgico y desinhibición del glutamato, alteración de la síntesis de proteínas por exceso de beta amiloides y proteínas Tau, genética, alteración de la glucosa,  toxicidad por acumulación de calcio, tóxicos ambientales como el aluminio y el zinc en los alimentos, golpes y traumatismos en la cabeza, bajo nivel educacional, deficiencia estrogénica en la post menopausia de las mujeres, consumo de alcohol y drogas, haber tenido meningitis, entre otras.

Consecuencias

A medida que envejecemos “acumulamos basura en el cerebro. Por fuera la sustancia beta amiloide que ahoga a la neurona provocando dentro de ella una precipitación o acumulación de canalículos, que se llama fosforilación de proteína tau, que es como una neurona muerta y congelada. Sabemos que la beta amiloide y la proteína tau son consecuencias, pero lo que lo produjo no sabemos”, afirma el neurólogo.

Lo más común es la pérdida de la memoria, a lo cual se van agregando otros signos hasta llegar a la demencia, como pérdida del juicio, capacidad de reconocer, incapacidad de hacer actos motores, por ejemplo, ponerse la ropa o caminar de un lado a otro, reconocer la calle donde vive. “Es un cuadro clínico propiamente tal, porque si a todas las personas con Alzheimer les hiciéramos una autopsia veríamos daño específico en las neuronas mediante la acumulación de ovillos intraneuronales y placas de beta amiloides fuera de la neurona”, comenta el Dr. Jiménez.

El trastorno de la memoria puede pasar oculto algún tiempo como parte del envejecimiento normal. El Alzheimer tiene tres etapas: Una etapa precoz con trastorno de la memoria cercana o de mediano plazo. En la segunda etapa se agregan los trastornos de lenguaje, de reconocimiento, de uso de utensilios, del sueño, de conducta, se ponen rebeldes y agresivos; no controlan esfínter. En la tercera etapa se manifiesta incapacidad física, el paciente no camina, se queda postrado en posición fetal y muy flaco. El proceso dura entre 4 y 12 años, en promedio 8 años.

Entre los síntomas están los delirios y alucinaciones, trastornos del estado de ánimo, como apatía, ansiedad, irritabilidad y cambios de humor. Asimismo, se manifiestan conductas de comportamiento anormales como chillar, pegar o amenazar. También hay problemas motores como el caminar errante y movimientos repetitivos estereotipados.

Prevención

Dr.Jimenez

Dr. Pedro Jiménez, neurólogo del Hospital Militar de Santiago.

“El drama de la medicina es que hemos prolongado mucho la vida, pero no la calidad de esta”, afirma el Dr. Jiménez. Si bien el Alzheimer no tiene cura, hay algunos factores que permiten bajar el riesgo y que están asociados al estilo de vida de las personas, especialmente en los adultos mayores. Bastaría con cuidar la dieta, el colesterol, glicemia y la hipertensión, a través de una alimentación sana. Mantener una actividad física regular, vida social activa, estimulación cerebral, nivel alto de educación, crea una reserva cognitiva que permite luchar contra la enfermedad. Incluso el hecho de hablar dos o más idiomas disminuye considerablemente el riesgo.

Los factores de riesgo reconocidos hasta ahora y que podrían aumentar la probabilidad de padecer esta enfermedad son:

La edad, entre 60 y 65 años; el sexo, las mujeres se ven más afectadas que los hombres; antecedentes familiares, un bajo nivel educacional aumenta el riesgo, niveles altos de hipertensión, colesterol e hiperglicemia; obesidad, tabaco, ingesta de grasas saturadas.

Tratamiento

Datos de la OMS sitúan al Alzheimer como la cuarta causa de muerte en el país, con más de 3 mil casos.

El Alzheimer es una epidemia silenciosa, que no tiene tratamiento curativo, pero en su inicio se puede retardar. Las drogas más usadas son la memantina y el donepecilo, que “retardan la pérdida de memoria en la primera etapa. A través de estas drogas las neuronas remanentes funcionan mejor y arrojan más neurotransmisores, con lo que estoy ayudando a que la persona se alivie”, señala el Dr. Jiménez. “Es una luna de miel que dura dos años en promedio, después no importa lo que le demos al paciente, empeora igual, eso pasa porque no estamos controlando la enfermedad. Esta sigue avanzando y atrofiando las neuronas”, destaca.

El paciente llega a una etapa en que “da lo mismo el medicamento, porque la enfermedad sigue avanzando y ya lo menos que importa es la pérdida de memoria, a la familia solo le preocupa la conducta, que es el gran foco del tratamiento del Alzheimer”, señala el neurólogo.

El gran foco del tratamiento, a contar de la segunda etapa, es la conducta del paciente, tiene que ver con que se porte bien, duerma tranquilo. Se levantan en la noche, agreden, se sacan la ropa. Para tratarlos “se usan antipsicóticos, los mismos que se dan a pacientes con esquizofrenia. No todos se calman, porque están dementes”, precisa.

Humanidad

“No importa que no nos reconozcan, nosotros tenemos que reconocerlos a ellos. Es una enfermedad que nos obliga a ser humanitarios. El mejor ansiolítico es el cariño”, asegura el Dr. Jiménez.

Una persona de 80 años tiene un 50% de probabilidad de tener Alzheimer. Hay gente privilegiada a la que llaman “súper viejos”, que llegan a los 90 años con la mente intacta. “Deben pesar factores hereditarios, ambientales, alimentación, educación y aprendizaje continuo a través de toda la vida, y no se trata de hacer puzzles a los 80 años, eso no sirve. La lectura desde niño te defiende, hay un sistema defensivo que al parecer crea muchas conexiones. Hay que crear conexiones y no de último minuto”, destaca.

Hay un científico chileno, el Dr. Nibaldo Inestrosa, que asegura poder frenar el avance del Alzheimer con litio y con una dieta que mezcla dos extractos vegetales y un ácido graso omega, que podrían prevenir la aparición de esta enfermedad.

Actualmente se están estudiando en ensayos clínicos los inhibidores de agregación de tau y las vacunas contra la proteína tau.

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